Saltar al contenido

Emblema

Emblema SAMFYR

Historia del Emblema SAMFYR

Las entidades de funcionamiento corporativo suelen tener en común diversas características que las asemejan: un interés general que justifica el agrupamiento de sus miembros, diversos postulados que definen los objetivos que los movilizan, reglas básicas que suelen expresarse como estatutos, entre otras.

Un rasgo singular que define el sentido de pertenencia a la entidad, distintivo de cualquier otra agrupación, es el logotipo y su isotipo: las letras que sintetizan el nombre y el dibujo que simboliza, con la mejor síntesis posible, el numen conductor que justifica la existencia de dicha entidad.

Nuestra Sociedad Argentina de Medicina Física y Rehabilitación tiene su símbolo: hermoso y esperanzador en su mensaje. Pero como tantas cosas en la vida, este símbolo tiene también su pequeña historia, que nos pareció adecuado relatar, especialmente para las generaciones nuevas y las futuras.

La Sociedad de Rehabilitación fue creada en 1934 a instancias del Dr. Octavio Fernández, presentándose como «Asociación Médica de Kinesiología»; nombre que trocaría luego en 1949 por el actual: «Sociedad Argentina de Medicina Física y Rehabilitación».

En aquel primer símbolo el rayo justificaba el uso de los medios físicos, en especial la electricidad; el reloj de arena central simbolizaba los períodos considerables a tener en cuenta en los tratamientos de rehabilitación; y la serpiente representaba el conocimiento científico y el quehacer académico.

Promediando los años ochenta, bajo el impulso del Dr. Fernando Sotelano y la nueva comisión que lo acompañaba en su presidencia, la sociedad vivió un resurgir que marcó prácticamente una nueva fundación. Durante la presidencia de la Dra. Mirta Rossi (1990/91), se trabajó sobre la iniciativa de modernizar el símbolo societario. La idea era la silla de ruedas internacional, pero había que agregarle algo más: diferenciarnos y aportar algún concepto esperanzador que destacara nuestra tarea de rehabilitadores.

Quedó así aprobado nuestro símbolo con la imagen del paciente levantándose e iniciando la marcha cada vez más erguido, para ser desde entonces utilizado hasta el día de hoy.

La Dra. Susana Druetta concretó la iniciativa de dar personería jurídica a nuestra sociedad y con ello se oficializó sigla, isotipo y membrete, en el marco regulatorio que la Inspección de Justicia define para las asociaciones científicas.

Publicado en la Revista Argentina de Rehabilitación, Diciembre 2006.