Crónica de expectativas altas, alcanzadas y superadas con motivo del Iberdiscap 2019

Desde hace ya muchos años, es inevitable pensar que el mundo de la rehabilitación y la tecnología pueden transitar por carriles diferentes; es indudable que especialistas de ambas áreas debemos de tener un dialogo fluido, y más que eso, trabajar a la par. Teniendo esto en mente, y ya habiendo participado previamente de jornadas donde confluyen personas abocadas a la aplicación de nuevas tecnologías en el ámbito de la rehabilitación, me dispuse con gran entusiasmo y altas expectativas a participar del Iberdiscap 2019.

Era miércoles 20 de noviembre, primer día del congreso, cuando durante la apertura del mismo, el ingeniero Rafael kohanoff nos regaló sus palabras, visión y carisma. ¿Cómo no sentirrnos interpelados a dar lo mejor de nosotros, conociendo la trayectoria, compromiso, dedicación y logros de Rafael? Su mensaje ya hacia augurar un gran congreso.

Con mucho orgullo, en la sesión de la mañana, presentamos un trabajo realizado en forma conjunta con la universidad politécnica de Catalunya, donde más allá del contenido de la misma, quedaba a la vista la necesidad del trabajo mancomunado entre quienes nos dedicamos a la parte clínica de la rehabilitación e ingenieros de diversas áreas (en este caso en particular Ingeniería biomédica). Aproveché el horario del almuerzo, para hacerle preguntas a un ingeniero del Conicet, sobre su “Contribución”, realizada junto a Fleni, sobre la relación entre fuerza muscular y Rizotomía dorsal selectiva, dado mi particular interés por la “parálisis cerebral”. Fue durante este tiempo también, donde me dediqué a recorrer los diferentes “stands”, encontrando, para mi sorpresa, una posible solución al “desgastante” problema del organigrama diario de terapias para los pacientes. Posteriormente, ya en la tarde, me llenaba de orgullo, al escuchar las presentaciones de la Universidad nacional de Entre Ríos, que ponían de manifiesto lo que los argentinos podemos lograr cuando trabajamos con esfuerzo y pasión. Aproveché para cruzar unas palabras con los expositores, para en primer lugar felicitarlos, y luego intentar generar alguna colaboración mutua. Terminaba el primer día y ya era evidente el ambiente de camaradería y entusiasmo ente los participantes.

Jueves 21, llegaba unos quince minutos antes de la conferencia plenaria de las 9, a la sala 1 de la planta baja, ya disfrutando de lo que sería la presentación del profesor José Carmena, de la Universidad de California, quien nos deslumbró hablándonos de las bases neurales y aplicaciones clínicas de las interfaces cerebro-maquina; nos invitaba también a participar de lo que sería la presentación de a quién llama su “partner in crime”, Michel Maharbiz (que paradojicamente, siendo argentino de nacimiento, daba su primera charla en español), él cual nos enseño sobre el “Neural Dust”, implantes cerebrales que abren la posibilidad a innumerables oportunidades. Pasada la hora del almuerzo, llegó el momento de la sesión de “El desarrollo y uso de la tecnología desde los centros de rehabilitación: modelos y experiencias”,donde mostramos como la ingeniería biomédica se ensambló en nuestro centro de rehabilitación en Neuquén hace ya mas de un año, y todas las posibilidades que emergieron en consecuencia, como por ejemplo un laboratorio de análisis de movimiento, servicio de tecnología asistiva y realidad virtual,etc . Una vez finalizada la misma, muchos se acercaron a preguntarnos por esta experiencia, todavía infrecuente en Argentina.

Entrada la noche, pudimos compartir una muy agradable cena, en un lugar muy bien dispuesto, donde en un clima relajado y distendido intercambiamos experiencias, recuerdos, sueños y anhelos. Brotaba nuevamente, ese “sentimiento de empatía” entre quienes nos ocupamos de diferentes profesiones, ero tenemos en común esa pasión por la implementación de la tecnología para bien de nuestros pacientes.

Llegaba el ultimo día de congreso y con él la ultima conferencia plenaria, a cargo del Dr. Joan Vidal del Institut Guttmann de Barcelona. Trataba sobre la estimulación eléctrica epidural en pacientes con lesión medular, esa terapia que hace unos años nos viene sorprendiendo, y sobre todo brindando esperanza. Más adelante, fue el turno de la presentación de la experiencia de la Universidad Maimonides, en el tratamiento con células madre, tanto a nivel medular como muscular, de pacientes con lesión medular completa, tema que invitó a una muy fructuosa y respetuosa discusión, de la que todos aprendimos. Entre medio, fue el turno de la Dra. Mar Cortes, de Mount Sinai Hospital (Nueva York), que con su dinámica y divertida presentación, nos mostró las novedosas e interesantes propuestas de su lugar de trabajo, como porque no pensar en centros de rehabilitación especialmente diseñados, para que sea un ambiente motivador y acogedor para el paciente y sus familiares. Terminaba así, pasado el mediodía, el Iberdiscap 2019, que sin lugar a dudas superó por completo las altas expectativas iniciales, y que invita a soñar que el próximo nos colmará nuevamente de conocimiento y de la alegría y optimismo que resulta de compartir días, con personas comprometidas e inspiradoras.

Temiendo ser ingrato con todo lo sucedido en el congreso, y agradeciendo a todos aquellos que lo hicieron posible, en especial a mis colegas las Dras. Silvana Mercante y Miriam Weinberg, cierro esta breve crónica, que solo tiene como objetivo hacer énfasis en la necesidad de integrar el mundo de la tecnología en el ámbito clínico de la rehabilitación.

Dr. Bernardo Centeno
Médico Fisiatra.
Centro de Rehabilitación Física Integral,
Clínica Pasteur, Neuquén, Argentina.

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